Rudolf Budja, el galerista homónimo detrás de la Galería Rudolf Budja, entró desde arriba, en cierto sentido, al mundo del arte.

Era 1986, y Budja, un austriaco de Graz, decidió partir a Estados Unidos. “Me fui a Miami cuando tenía 18 años, el día de mi cumpleaños. Esa fue la huida de mi casa.” No obstante, su plan resultó ser algo permanente y pre-determinado. “Quería irme de vacaciones dos      semanas,” dice Budja, “y terminé pasando dos meses en Miami. Durante la escala en Nueva York, cuando iba de regreso a Austria, decidí quedarme.”

En ese tiempo, Budja no había desarrollado aún su amor por el arte y su buen ojo – trabajó como DJ, pasando mucho tiempo en los clubes de Nueva York. Esto fue en el 86 que era el momento perfecto para el mundo del arte. Budja dice que conoció a Jean-Michel Basquiat en Area, el club nocturno de Hudson Street, así como a otras celebridades y artistas que frecuentaban el club. “Era un tipo cool”, dice Budja de Basquiat. “Quería la tornamesa, pero realmente no sabía lo que hacía.” Era un contraste con el genio artístico que él era, como después se enteraría Budja.

Mientras todos bebían en exceso, Rudolf bebía agua, porque tenía menos de 21 años y era un deportista activo. “Todos me decían Rudolfo Minerales,” dice riendo. Un recuerdo de esos días, que aún permanece en su memoria, es haber visto a Andy Warhol en una tienda de comestibles, en SoHo. Esto fue un suceso de serendipia, ya que Budja pronto empezaría a adquirir una colección impresionante de Warhols y de muchos otros artistas pop y modernos. “Era sólo un niño recorriendo y tocando música en Nueva York”, dice Budja sobre de esos tiempos.

Después de un año en Nueva York, se fue a Los Ángeles. “Ahí fue donde realmente adquirí mi educación artística,” dice. Budja pasaba el rato y compraba en Gemini G.E.E., el histórico taller e innovador estudio de grabado, fundado en 1966. El joven Budja conoció a muchos artistas ahí y en la vida nocturna de L.A. y empezó a comprar una colección de arte. “Me pagaban con grabados por el trabajo que hacía,” dice. Budja decidió, abrir su primera galería a los 19 años, en su ciudad natal, Graz, en 1988.

Desde entonces, sus conocimientos de arte y su clientela han crecido en todos los continentes. Fue a abrir varias galerías en Europa, incluyendo Salzburgo y Viena, y su colección aumentó hasta incluir una serie de prestigiados artistas Pop y conceptuales. Uno de los primeros fue su compatriota el austriaco Erwin Wurm. “Es un artista que descubrí cuando era muy joven. Ahora tengo cerca de 100 obras de él, la colección más grande de su trabajo,” dice Budja. Wurm, un artista poco conocido, pero que ha ingresado al canon crítico, “entró en la mente de la gente influyendo para que hicieran cosas que nunca harían por sí solos,” dice Budja. “Se dio cuenta de que podía hacer esculturas de estas personas, tomando una fotografía. Las llamó Esculturas en un Minuto.”

“Usted no compra sólo una obra de arte, compra toda una experiencia, una historia.”

En los años siguientes, Budja ha montado importantes exposiciones que proclaman la fuerza y diversidad de sus adquisiciones: una exposición de fotografías de Marylin Monroe, de Laurence Shiller, los trabajos de David LaChapelle y, desde luego, muchas exposiciones de Wharol y otros artistas Pop fundamentales. Ha estado coleccionando Wharols desde los años 80. “En ese entonces pagué muy poco por ellos – no eran baratos entonces, pero no se acercaban para nada a lo que valen ahora.” Sin embargo, Budja no adquiere todas las obras sólo para venderlas. “Algunas veces estoy tentado, sería tan fácil venderlas y tener mucho dinero para jugar. Vendo otros trabajos, pero hay ciertas obras que nunca vendería.”

El coleccionista austriaco no sólo está interesado en el arte occidental – con los años, ha acumulado una colección de arte asiático y ha montado varias exposiciones de artistas chinos contemporáneos. Colecciona arte japonés para sus tres hijas. Esto apunta a un campo en el que su ojo se ha perfeccionado. Hasta ahora, Budja ha atendido a miles de clientes en los últimos treinta años. Su red internacional lo tiene estableciendo conexiones globales. “Es interesante ver a diferentes artistas, que no se conocen entre sí, haciendo cosas similares. Si averiguas qué está pasando, empiezas a ver el siguiente paso. Utilizo esto como herramienta para saber con qué artistas trabajar en la galería.

Aunque ha montado varias exposiciones en espacios de Miami, ahora está planeando abrir un espacio más permanente. Al principio no era así: “Simplemente recorría Miami cuando estaba aburrido,” dice sobre sus primeros años en la Ciudad Mágica. “No era nada formal, pero ahora quiero hacer un nuevo espacio.” Actualmente, Budja está renovando una bodega de 10,000 m2 en Miami Beach, y estará abriendo en diciembre de este año.

A fin de cuentas, se trata de algo más que sólo exposiciones internacionales o de comprar y vender arte. “Lo que en verdad hacemos en mi profesión es –antes que nada – hacer feliz a la gente ayudándola a reunir artículos coleccionables, para tener una colección realmente buena. No se trata sólo de dinero, sino de personas y lo que de verdad aman y aprecian,” dice Budja.